Pilares de la democracia

De 'La Pepa' a la de 1978: las 7 constituciones de la historia de España

Las constantes oscilaciones entre tradición y modernidad dieron lugar, el 6 de diciembre de 1978, a la aprobación de la Constitución actual. Pero, ¿cuántas cartas magnas ha tenido España a lo largo de su historia?

1845 segunda

1845 segunda

Constitución de 1845.

Congreso de los Diputados

A medida que la sociedad avanza en principios y valores, también lo hacen los textos fundamentales de las naciones, conocidos como constituciones. Y en este sentido, España no es una excepción: desde el inicio del siglo XIX, el país ha transitado por un complejo camino hacia la democracia y el orden, que ha quedado reflejado en siete documentos hoy custodiados por el archivo del Congreso de los Diputados. 

Más que simples libros con leyes supremas, estas constituciones han sido espejos de las aspiraciones, tensiones y divisiones de los españoles a lo largo de su historia moderna. Así, una revisión ahora nos permitiría conocer más sobre el pasado del país: desde las revoluciones liberales, hasta las restauraciones monárquicas, sin olvidar, por supuesto, los significativos avances democráticos de las últimas décadas del siglo XX. 

Alcanzado tal punto, nos encontraríamos con la Constitución de 1978, que, aprobada el 6 de diciembre de ese año (tres años más tarde del fin del régimen de Francisco Franco), fue fruto de un referéndum en el que los ciudadanos expresaron su voluntad de progresar hacia una monarquía parlamentaria.

 

Pero para llegar hasta ella, hicieron falta años de oscilaciones entre la tradición y la modernidad. Te contamos cada paso dado desde el siglo XIX hasta el día de hoy.

'La Pepa', o la Constitución de Cádiz de 1812

Promulgada en plena Guerra de la Independencia contra Napoleón, esta fue la primera constitución liberal de España. Entre sus características principales, destaca el establecimiento de la monarquía constitucional, la soberanía nacional y derechos individuales como la libertad de prensa. Además, limitó el poder absoluto del rey y creó un sistema de sufragio indirecto masculino

 

1812

1812

Cartera de terciopelo rojo para transportar la Constitución de Cádiz de 1812.

Federico Reparaz / Congreso de los Diputados

Aunque estuvo vigente brevemente, a día de hoy continúa siendo un símbolo del liberalismo español y marcó el inicio del constitucionalismo en el país.

Constitución de 1837, un adiós al estatuto real

Este texto surgió tras la muerte de Fernando VII y en plena regencia de María Cristina, en un momento de enfrentamiento entre liberales progresistas y moderados. Así, sirvió como conciliadora ente estos dos sectores, al reducir los poderes del rey y establecer la soberanía compartida entre el monarca y las Cortes.

Si bien tuvo una corta duración de vigencia, ya que fue reemplazada en 1845, representó un paso clave hacia la instauración de un sistema parlamentario.

Constitución de 1845: conciliar tradición y revolución

La Constitución de 1845 fue impulsada por los moderados durante el reinado de Isabel II, y consolidó un régimen más centralista y menos participativo. Sus principales modificaciones implicaron la devolución de más poder al monarca, la limitación del sufragio y el refuerzo del control central del Estado. 

Desde el punto de vista actual, este documento representó un retroceso democrático respecto a la Constitución anterior, ya que reflejó el dominio de los sectores conservadores de la época.

Constitución de 1869, la más breve de la historia de España

Uno de los resultados de la Revolución Gloriosa de 1868, que derrocó a Isabel II, fue esta constitución, que surgió en un clima de expectativas democráticas. La carta magna de 1845 proclamó la soberanía nacional, el sufragio universal masculino y amplias libertades civiles: estableció un sistema parlamentario y también la separación entre Iglesia y Estado.

Se considera, a día de hoy, la más avanzada hasta el momento, pero su aplicación fue breve debido a la inestabilidad del período, que culminó con la Restauración borbónica.

Constitución de 1876, el inicio de la Restauración

Se conoce como Restauración borbónica al período de la historia de España comprendido entre 1874 y 1931, en el que la dinastía de los borbones regresa al poder. Así, el texto que refleja las características de la sociedad de la época es la constitución redactada en 1876, tras el ascenso de Alfonso XII "El Pacificador" al trono.

 

1876

1876

Constitución de 1876.

Federico Reparaz / Congreso de los Diputados

Este documento fue flexible y permitió la alternancia de partidos en el poder mediante el sistema de "turno pacífico", aunque mantuvo la monarquía como eje del sistema político. Y en cuanto a su larga vigencia (hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923), esta marcó un período de relativa estabilidad, si bien excluyó a gran parte de la población de sus sistema censitario.

Constitución de 1931: el logro del sufragio femenino

Esta constitución nació con la proclamación de la Segunda República, en un momento de grandes esperanzas reformistas y tensiones sociales. El texto de 1931 llevó a España a ser una república democrática, garantizando derechos como el sufragio universal (incluido el femenino), la laicidad del Estado y la autonomía de las regiones.

 

1931

1931

Constitución española de 1931. Manuscrito de 34 cm.

Federico Reparaz

Fue una de las constituciones más progresistas de su tiempo, pero su aplicación se truncó con el estallido de la Guerra Civil en 1936, que tuvo como resultado la victoria del bando sublevado y, en consecuencia, la instauración de una dictadura que duró hasta 1975, con la muerte del caudillo Francisco Franco.

Las claves de la constitución actual

Durante la Transición tras la dictadura de Franco, la Constitución de 1978 marcó el retorno a la democracia. Este documento colocó a España como un Estado social de derecho, con una monarquía parlamentaria que reconoce derechos fundamentales, la descentralización mediante comunidades autónomas y la igualdad ante la ley.

Se trata de la carta magna que sigue vigente y que ha sido clave para la estabilidad democrática del país, aunque enfrente desafíos contemporáneos relacionados con las tensiones territoriales o las demandas de reforma.

En cualquier caso, esta recoge la evolución histórica de un país que ha experimentado tanto conflictos como consensos con el fin de construir la sociedad que conocemos hoy.