De príncipes a prisioneros

El trágico destino de los hijos de Cleopatra

La reina de Egipto concibió grandes planes para sus cuatro hijos, que tuvo con César y Marco Antonio. Tras el suicidio de la soberana, Octavio mató al primogénito y se llevó a los otros a Roma para exhibirlos en un triunfo.

Regentes de Egipto

Regentes de Egipto

Regentes de EgiptoRelieve del templo de Dendera con Cleopatra junto a su hijo Cesarión como corregente y heredero del trono.

Kenneth Garrett

A lo largo de las dos décadas que duró su reinado, Cleopatra libró una lucha desesperada por salvaguardar la independencia de Egipto frente a Roma, la potencia que estaba haciéndose con el control absoluto del Mediterráneo.

Para lograrlo estableció alianzas con dos de los políticos romanos más importantes: Julio César y Marco Antonio, con quienes compartía intereses políticos y económicos. Con ambos mantuvo relaciones amorosas, que dieron como resultado cuatro hijos. Uno, Cesarión, nació tras la estancia de César en Egipto entre 48 y 47 a.C.

Los gemelos Alejandro Helios y Cleopatra Selene fueron fruto de su encuentro con Marco Antonio en Tarso y de la estancia del romano en Alejandría en 41-40 a.C. Tras tres años de separación, ambos se reencontraron en Antioquía en 37 a.C., lo que llevaría al nacimiento del último hijo de la reina, Ptolomeo Filadelfo, al año siguiente. 

Amor y política

Amor y política

Amor y política

Julio César reinstaura en el trono de Egipto a su amante Cleopatra después de derrotar a los partidarios del hermano de la reina, Ptolomeo XIII. Óleo por Pietro da Cortona. 1637. Museo de Bellas Artes, Lyon.

Bridgeman / ACI

Cleopatra siempre mantuvo junto a ella a sus vástagos, formando una familia heterogénea en la que también figuraba Antilo, hijo mayor de Marco Antonio y de su tercera esposa, Fulvia, que vivió varios años con su padre y sus medio hermanos en Alejandría.

Los hijos de Cleopatra crecieron en el palacio real de la capital del reino ptolemaico rodeados de todo tipo de lujos y protegidos de los peligros que acechaban más allá de sus muros. La reina les proporcionó la mejor educación que se podía recibir.

Era una mujer inteligente y culta que daba gran importancia al conocimiento, y seguramente inculcó ese interés en sus hijos. Alejandría y su Biblioteca seguían atrayendo a las grandes mentes del momento, y algunos de aquellos intelectuales se convirtieron en maestros de los hijos de Cleopatra. El famoso historiador y filósofo Nicolás de Damasco fue su tutor durante años. 

Denario

Denario

Denario conmemorativo de la victoria de Augusto sobre Antonio y Cleopatra, con la leyenda «Egipto conquistado».

Album

Un destino escrito en el nombre

Cleopatra no solo se preocupó de la educación y el bienestar de sus hijos; también concibió ambiciosos planes para todos ellos. Ese destino excepcional estaba grabado en sus mismos nombres. El del primogénito, Ptolomeo César, reunía el nombre que recibían los reyes de la dinastía ptolemaica y el de su progenitor romano.

Los alejandrinos dieron al niño el apodo de Cesarión, «el pequeño César». En cuanto a los gemelos Alejandro Helios y Cleopatra Selene, evocaban a Alejandro Magno y su hermana Cleopatra, mientras que los sobrenombres Helios (Sol) y Selene (Luna) situaban a los niños en el plano divino.

El nombre de Ptolomeo Filadelfo, por su parte, hacía referencia a un antepasado de Cleopatra, Ptolomeo II, cuyo reinado marcó el momento de mayor esplendor del reino ptolemaico. La reina quería emular el reinado de aquel Ptolomeo y de su hermana y esposa Arsínoe II y devolver a Egipto la relevancia y la extensión territorial que tenía entonces. 

Templo Hathor

Templo Hathor

Entrada al complejo del templo de Hathor en el santuario de Dendera, reedificado por la dinastía ptolomeica.

Alamy / Cordon Press

Cleopatra veía en sus hijos la garantía de supervivencia del Estado egipcio. Esto pasaba en primer término por su primogénito. En 44 a.C., a la muerte de Ptolomeo XIV, el hermano pequeño de Cleopatra que había reinado junto a ella los últimos tres años, Cesarión se convirtió en corregente junto a su madre con el nombre de Ptolomeo XV César. Tal vez fue la propia reina, deseosa de despejar el camino al trono a su hijo, quien hizo matar a su hermano. 

Pero también sus hijos pequeños debían desempeñar un rol político. En los últimos años de su relación, Cleopatra y Marco Antonio diseñaron un proyecto político para el Mediterráneo oriental en el que sus vástagos tenían un papel prominente.

Según las llamadas Donaciones de Alejandría, cada uno de los hijos recibiría el control de una serie de territorios, mientras que Cleopatra y Cesarión estarían por encima de ellos como Reina y Rey de Reyes. Esta visión se escenificó en una ceremonia que tuvo lugar en el año 34 a.C. en la capital de Egipto y que causó un gran malestar entre los romanos, dado que Octavio, el gran rival de Marco Antonio por el dominio de Roma, hizo creer que este estaba regalando territorios de la República

Estatuilla

Estatuilla

Estatuilla de bronce de un niño con traje oriental, identificado por algunos investigadores con Alejandro Helios. MET, Nueva York.

Metropolitan Museum, NY

En realidad, las Donaciones fueron solo la presentación de un proyecto a largo plazo, pues era imposible llevarlo a cabo en ese momento, tanto por la edad de los niños como por el hecho de que algunos de esos lugares ni siquiera habían sido conquistados. Además, el papel de Antonio en el proyecto parece indicar que Roma seguiría teniendo el control último de esas zonas, aunque sin gobernarlas directamente. 

El suicidio de Cleopatra

El suicidio de Cleopatra

El suicidio de Cleopatra

Este óleo de Alessandro Turchi muestra a la reina a punto de morir frente al cadáver de Marco Antonio. Siglo XVII. Museo del Louvre, París.

Bridgeman / ACI

De príncipes a prisioneros

La derrota de Cleopatra y Antonio ante Octavio en 31 a.C. en la batalla de Accio frustró el espléndido futuro que ambos habían soñado para sus hijos. Pese a ello, Cleopatra no desesperó. En los meses que siguieron, recluida con su corte en Alejandría, negoció con Octavio a través de mensajeros para que permitiese a sus hijos gobernar Egipto, pero el romano se negó.

Antes de suicidarse, la reina puso en marcha un plan para proteger a Cesarión, el más amenazado de sus hijos, dado que como hijo de César era un rival potencial para Octavio. Según Plutarco, Cleopatra quiso mandarlo lejos, a la India, y le dio grandes riquezas para pagar el viaje y su vida allí.

Sin embargo, cuando Cesarión estaba camino a Etiopía y ya acariciaba su salvación fue traicionado por su tutor, Rodón, que lo convenció de que volviera a Alejandría, asegurándole que Octavio se proponía coronarlo rey de Egipto. Según Plutarco, Octavio dudaba sobre qué hacer con el joven, al que él mismo había reconocido como legítimo faraón.

Cleopatra murió pensando que su primogénito estaba a salvo y que a pesar de no ser el faraón de Egipto al menos tendría un futuro, pero Octavio lo hizo ejecutar sin contemplaciones unos días después del suicidio de la reina, después de que el filósofo Areo le dijera: «No está bien que haya muchos Césares». 

Cleopatra y Antonio diseñaron un proyecto político en el Mediterráneo oriental en el que los hijos de la reina tenían un papel prominente

Octavio también ordenó asesinar al hijo mayor de Antonio y Fulvia, Antilo, que por entonces tenía 17 años. Viéndose acorralado, Antilo buscó refugio en el templo de Julio César erigido por Cleopatra. Allí, a los pies de la estatua del divino Julio suplicó clemencia, pero ni siquiera esto conmovió a Octavio, que ordenó a los soldados que le cortaran la cabeza.

Antilo también había sido traicionado por su pedagogo, un esclavo llamado Teodoro. Según Plutarco, tras la ejecución, el siervo arrebató al infortunado «una preciadísima piedra tallada que colgaba de su cuello» y se la guardó en la faltriquera, pero los romanos lo descubrieron. Aunque él negó el robo, fue procesado y crucificado.

Los hijos de Cleopatra y Marco Antonio salvaron la vida. Eran aún pequeños –los gemelos Alejandro y Cleopatra tenían diez años, y Filadelfo, seis– y no representaban una amenaza inmediata. Octavio ordenó trasladarlos a Roma, donde los dejó a cargo de su hermana Octavia, viuda de Antonio, para que los criase junto a sus hijos.

Alejandro Helios y Cleopatra Selene fueron exhibidos como trofeos en el desfile triunfal por las calles de la urbe que se celebró en agosto de 29 a.C., en el que aparecieron representando al Sol y a la Luna, junto a una efigie de su madre con un áspid enroscado. 

La corte de Mauritania

La corte de Mauritania

La corte de Mauritania

Sobre estas líneas, ruinas de Tipasa, en Argelia, una de las principales ciudades del reino de Mauritania bajo Cleopatra Selene y Juba II.

Cordon Press

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Este artículo pertenece al número 255 de la revista Historia National Geographic, ya en quioscos.