La escritura rúnica es una de las pocas escrituras que se desarrollaron en Europa occidental como alternativa a la latina. La usaron los pueblos germánicos, sobre todo los de Escandinavia, para escribir sus lenguas antes de adoptar el alfabeto latino.
Se empleó de forma regular hasta el siglo XII, y de modo más ocasional hasta el siglo XVIII. Los estudiosos han localizado 7.000 textos rúnicos, que en su mayor parte corresponden a inscripciones en lápidas funerarias.

Piedra de Kylver
Serie de runas en la piedra de Kylver, hallada en Stånga, en la isla sueca de Gotland. Siglo V. Museo de Historia de Suecia, Estocolmo.
H. Bonnevier / SHM
La palabra «runa» deriva de rún, un término en nórdico antiguo que significa secreto o misterio, lo que seguramente está relacionado con el uso de esta escritura para fines religiosos o mágicos. En la actualidad, el primer misterio de esta escritura es el de su origen, un asunto controvertido que los estudiosos aún no han aclarado por completo.
Raíz griega y latina
Se considera que las runas fueron desarrolladas por los pueblos germánicos tras entrar en contacto con el Imperio romano. Dado que en este se empleaban el latín y el griego, el alfabeto rúnico podría derivar tanto del alfabeto latino como del griego.
Algunas runas son claramente adaptaciones de letras del alfabeto griego, como ᛒ (b, en griego) o ᛟ (o, en griego Ω). Además, las primeras inscripciones rúnicas están mayoritariamente escritas en bustrófedon, una técnica que consistía en escribir alternativamente un renglón de izquierda a derecha y el siguiente de derecha a izquierda.
Este tipo de escritura en dos direcciones se empleaba en el griego antiguo y fue muy habitual en las inscripciones rúnicas anteriores al siglo VI. El alfabeto latino dejó igualmente una clara huella en el alfabeto rúnico, como muestran las runas ᚱ (r) y ᚠ (f).

Piedra de Gripsholm
Piedra de Gripsholm, en la provincia sueca de Södermanland. Fue erigida hacia 1050 en memoria de Harald, hermano de Ingvar el Viajero. Ambos murieron durante su fracasada expedición a Sërkland, la tierra de la seda, Persia.
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El alfabeto rúnico fue una adaptación de las escrituras preexistentes a las necesidades de los pueblos germánicos. Así, el carácter anguloso de sus trazos seguramente se explica porque facilitaba el tallado de las inscripciones en superficies duras, ya fuera en piedra, hueso, metal o incluso oro.
Igualmente, las runas reflejaban la fonética de las lenguas escandinavas, en particular del nórdico antiguo. Esto hizo que se introdujeran letras específicas, algunas de las cuales se mantuvieron cuando los escandinavos adoptaron el alfabeto latino. Es el caso de la runa ᚦ (th, pronunciada como la z castellana) que se usa en el islandés moderno en una forma similar.
Familias de runas
El alfabeto rúnico adoptó muchas variedades a lo largo de la historia. El más antiguo es conocido como «antiguo fuþark», un nombre derivado de los seis primeros caracteres rúnicos: ᚠᚢᚦᚨᚱᚲ. Así aparecen en la más antigua serie de runas, representada en la piedra de Kylver, una losa que sellaba una tumba del siglo V. El antiguo fuþark se empleó hasta el siglo VIII y estaba compuesto por 24 caracteres.

Alfabeto rúnico
LOS ALFABETOS RÚNICOS DE LA EDAD MEDIA. Sobre estas líneas se muestran tres alfabetos rúnicos usados en Escandinavia: el antiguo fuþark, compuesto por 24 letras, y el joven fuþark, con 16, que a su vez se divide en dos variantes, una usada en Suecia y Noruega y la otra en Dinamarca. La mitad de las letras de estas dos variantes presentan diferencias entre sí.
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Desde el siglo IX surgió el «joven fuþark», reducido a 16 caracteres y con trazos más sencillos que los del antiguo, quizá para agilizar el tallado. El joven fuþark tiene dos variantes: la de runas de rama larga, muy comunes en las inscripciones danesas, y la de runas de rama corta, que eran más populares en Suecia y Noruega.
Tanto en el fuþark antiguo como en el joven, las letras se agrupaban en tres ættir o familias de runas. En el caso del antiguo fuþark había tres familias de ocho runas, mientras que el joven fuþark se dividía en tres familias, una de seis runas y dos de cinco. Existió también un alfabeto anglosajón, llamado fuþork, compuesto por 28 runas y que se utilizó en Inglaterra entre los siglos V y XII.
RUNAS ANGLOSAJONAS
Estas dos espléndidas obras, el cofre de Auzon y la Crismera de Mortain, contienen inscripciones con runas anglosajonas. En la crismera se lee: «Que Dios ayude a Eada, él hizo [mandó hacer] esta crismera».

Cofre de Auzon
Cofre de Auzon o de Franks. Tallado en hueso de ballena, se confeccionó en Northumbria, en el siglo VIII. Museo Británico, Londres.
Scala, Firenze

Crismera de Mortain
Crismera de Mortain. Cofre en madera de haya y cobre dorado, destinado a guardar los santos óleos, hecho en Inglaterra. Siglo VII. Se conserva en la colegiata de Saint-Evroult, Mortain.
ACI
La piedra rúnica de Svingerud
La piedra rúnica más antigua del mundo se halló en Svingerud (Noruega). Estaba colocada horizontalmente sobre la parte superior de una tumba, con las inscripciones orientadas hacia arriba. Algunas de ellas son claramente identificables como runas, mientras que otras podrían ser ornamentales o intentos de imitar la escritura.
Las runas de Svingerud pertenecen al antiguo fuþark y registran palabras en una forma temprana del protonórdico o antiguo escandinavo, lengua que evolucionó del protogermánico en los primeros siglos de nuestra era y que, a partir del siglo VIII, dio lugar al nórdico antiguo, la lengua de los vikingos. La imagen inferior muestra las inscripciones.

HUESOS Y CARBÓN
La piedra de Svingerud es un fragmento de arenisca rojiza de 31 x 32 cm. La datación de los huesos quemados y el carbón que había dentro de la tumba cubierta por la piedra ha permitido fecharla entre 50 a.C. y 275 d.C.
Alexis Pantos, Museum of Cultural History, University of Oslo
En la primera, algunos trazos forman un patrón en cuadrícula que incluye pequeñas figuras en zigzag, además de algunas runas, como la ᛉ (z) o la ᛒ (b). La segunda muestra las tres primeras runas del alfabeto rúnico, ᚠ (f), ᚢ (u) y ᚦ (th). Se trata del registro más antiguo conocido de esta secuencia. La tercera inscripción contiene un nombre propio.
La transliteración a caracteres latinos revela la palabra «Idiberug», un nombre femenino que tiene equivalentes en el alto alemán antiguo, como Iduberga o Idaberga. Idiberug podría ser el nombre de la mujer enterrada en la tumba, pero también el de la talladora de la inscripción. En este caso estaríamos ante el testimonio más antiguo de una mujer talladora de runas.
Sobre estas líneas la piedra rúnica de Svingerud. Clica sobre los números para más información.
La historia del héroe Sigurd
Junto al estrecho de Ramsund, en la comarca sueca de Södermanland, se encuentra un importante monumento de la era vikinga. Sobre una roca que emerge en la base de una colina, un grabado recrea diferentes momentos de la historia del héroe Sigurd, matador del dragón Fáfnir.
Acompaña las imágenes esta inscripción rúnica: «Sigríðr, madre de Alríkr, hija de Ormr, construyó este puente por el alma de Holmgeirr, padre de Sigrøðr, su esposo». Así pues, el conjunto, situado junto a un camino y cerca de un puente, honra la memoria de un difunto evocando su recuerdo a los transeúntes, que forzosamente se detendrían a contemplar esta obra excepcional.
El conjunto, tallado hacia el año 1040, mide 4,7 m de largo por 1,9 m de alto. En la parte inferior, Sigurd atraviesa con su espada el cuerpo alargado del dragón, en cuyo interior se encuentra la inscripción. T
ambién vemos a Sigurd, que se ha quemado asando el corazón de Fáfnir, chupándose el dedo, lo que, al probar la sangre mágica del dragón, le permite entender el lenguaje de las aves. Estas le alertan de que Regin quiere matarlo, con lo que Sigurd se anticipa y acaba con él.

El mito de Sigurd
El mito de Sigurd. El grabado se halla en el municipio sueco de Eskilstuna, a 114 km al oeste de Estocolmo.
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Runas para proteger y maldecir
Durante la era vikinga,las runas se tallaban en objetos cotidianos que solían ser útiles usados habitualmente por hombres, como espadas, cascos y cuchillos. Encontramos pocos ejemplos de inscripciones en objetos relacionados con trabajos femeninos.
Un interesante ejemplo del uso mágico de las runas por parte de mujeres es una tablilla para tejer encontrada en la actual ciudad sueca de Lund y fechada entre los años 900 y 1000 d.C. La pieza, de 4,6 x 4,7 cm, lleva inscrita lo que podría ser una maldición: «Ingimarr de SigvǪr tendrá mi llanto [o infelicidad, o mis infortunios]». Las runas están dirigidas a Ingimarr, probablemente un hijo de SigvǪr o bien alguien al servicio de esta mujer; sin embargo, caben otras interpretaciones.

El cráneo de Ribe
El fragmento de cráneo de Ribe y la tablilla para tejer de Lund se cuentan entre los fondos del Museo Nacional de Dinamarca, con sede en Copenhague.
Lennart Larsen / Nationalmuseet, Danmark

TRanscripción
Transcripción: Compuesta en un estilo poético, la inscripción sigue el metro ljóðaháttr, que combina versos cortos y largos con aliteración. Dice así: «Que Úlfr y Odín y el altísimo Tyr ayuden al recién nacido [o quizás a Burinn, el portador del amuleto] contra el enano y la enana Bóurr».
Lennart Larsen / Nationalmuseet, Danmark

Tablilla del telar
¿Enfadada con su ex? La maldición también podría ser fruto de un desencuentro amoroso: Ingimarr se ha ido con otra mujer llamada Sigvǫr, y la mujer rechazada talla estas runas para maldecir a su antiguo amado en el objeto que tiene más a mano: una tablilla del telar.
Sophus Bengtsson / Nationalmuseet, Danmark
Jelling, símbolo del poder real
Harald Blatand, o Diente Azul (llamado así porque tal vez una enfermedad oscureció uno de sus dientes), pasó a la historia por ser el rey que unificó Dinamarca y por haberse convertido al cristianismo, lo que propició el triunfo de esta religión sobre las arraigadas creencias paganas de los vikingos daneses.
En Jelling, que hoy es un pequeño núcleo de población pero que en tiempos de Harald fue la capital del país, el rey mandó erigir una gran piedra en la que se recuerdan aquellos dos hechos con una inscripción rúnica: «El rey Harald ordenó levantar este monumento en memoria de Gorm, su padre, y de Thyra, su madre; el Harald que ganó para sí toda Dinamarca y Noruega y cristianizó a los daneses»; esto último se lee bajo la representación de Jesús en la cruz.

Jelling
Réplica del monumento de Jelling.
Laif / Cordon Press
Levantada hacia el año 965, la piedra, de forma triangular y 2,43 m de altura, estaba pintada de vivos colores. La fotografía superior muestra una réplica del monumento con el aspecto que debió de tener en su tiempo la cara de la piedra en la que se grabó la imagen de Cristo crucificado. Junto a ella (ambas protegidas por sendas urnas de cristal) se yergue la otra piedra de Jelling, levantada por el padre del rey, Gorm, en honor de su esposa Thyra.

Bautismo de Harald
Bautismo de Harald. El monje Poppo bautiza al rey. Placa de oro. Museo Nacional de Dinamarca, Copenhague.
Museo Nacional, Copenhague
Este artículo pertenece al número 256 de la revista Historia National Geographic.