MADRID
Sucesos

La emotiva conversación en YouTube de los bomberos fallecidos en el accidente de Alcorcón: «Hay que llegar al 10, hay que llegar al máximo»

«Eran un binomio y siempre se estaban protegiendo», recuerdan sus compañeros

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«Hay que llegar al 10, hay que llegar al máximo». Estas palabras pronunciadas por Sergio Benavente y Jesús Aguilar un año antes de morir tratando de extinguir el incendio de un coche híbrido en un garaje de Alcorcónevidencian la pasión que estos bomberos sentían por su trabajo. Una conversación grabada hace un año en el canal de YouTube del primero, durante la que Jesús desgranaba cómo a base de esfuerzo y tesón había logrado la segunda mejor nota en las oposiciones tras un año y medio de preparación.

Su entrevistador, el otro de los fallecidos, Sergio Benavente, de 37 años, tenía una década de servicio como bombero en Alcorcón y era conocido por su pasión y dedicación. «Ser bombero no es solo una profesión, es un compromiso de vida», declaraba Sergio en su canal. Precisamente, esta filosofía era la esencia de su proyecto en YouTube, El Entrenamiento de Prometeo, cuyo nombre explicaba como símbolo del fuego robado por Prometeo a los dioses para otorgar a los humanos sabiduría, empoderamiento y progreso. «Esa antorcha y ese fuego de Prometeo simboliza la fuerza interior, la voluntad, el valor y el poder que todos llevamos dentro», aseguraba. Al tiempo que animaba a su audiencia a mejorar: «Tú, yo o cualquiera de nosotros que decida luchar y conquistar todos los sueños que se proponga hasta convertirse en la gran persona que sabe que puede llegar a ser».

Por su parte, Jesús Aguilar, con 34 años, llevaba poco más de un año en el cuerpo, pero ya había dejado huella por su tesón y esfuerzo. En la entrevista con Sergio compartía con detalle sus luchas y victorias durante el proceso de oposición. «Yo empecé mi oposición, quería ser bombero, pero llevaba 12 años sin estudiar desde que me saqué el Bachillerato», explicaba. Admitía además haber sentido inicialmente frustración ante el desafío académico: «Al principio todo se me hizo un mundo, pero tienes que querer hacerlo», insistía.

Jesús relató particularmente la superación de la prueba de natación, su principal talón de Aquiles. «Yo era incapaz de nadar 25 metros sin pararme tres veces», confesaba, destacando que durante meses sintió que no progresaba. Sin embargo, decidió afrontar su debilidad nadando cuatro o cinco días por semana, una determinación que lo llevó finalmente a superar esta prueba gracias a su esfuerzo constante y al apoyo mutuo con otro compañero en igual situación. «Cuando él no podía más, yo tenía que poder», decía Jesús, mostrando su determinación.

Ambos bomberos coincidían plenamente en la importancia del sacrificio, la estrategia y la constancia para lograr sus objetivos profesionales. Sergio, instructor en la Unidad de Divulgación, hacía hincapié en su canal sobre la necesidad de eficiencia y de una estrategia clara: «Al final, tienes que saber en qué puedes apretar más y en qué menos. La oposición es tuya, tienes que ir a tu máximo. Hay que llegar al 10», insistía.

La trágica muerte de ambos ocurrió en circunstancias especialmente dramáticas. Durante la intervención en el garaje incendiado, Jesús quedó atrapado tras una explosión provocada por el choque del vehículo híbrido, mientras que Sergio, quien había logrado salir, decidió regresar al interior al percatarse de que su compañero faltaba. Fue allí donde se quedó sin oxígeno por un fallo en el control de los sistemas de respiración -sobre los que Sergio había hablado largo y tendido en su canal de YouTube- en un aparcamiento sin visibilidad a causa del humo, con temperaturas extremas y fuego.

«Eran un binomio y siempre se estaban protegiendo», recordaban sus compañeros del parque de Alcorcón durante el emotivo homenaje realizado frente al Ayuntamiento, presidido por dos cascos de bombero y una corona de flores con la inscripción «Alcorcón no os olvida». «Creemos que Jesús se quedó atrapado por la explosión y Sergio volvió por él. Cuando lo encontraron, casi no tenía pulso», explicó consternado uno de sus compañeros.

La investigación preliminar apunta a un grave fallo en la planificación del dispositivo, que carecía de tablas de control para supervisar la duración del oxígeno en las botellas de respiración. Una circunstancia que, sumada a la falta de preparación en el cuerpo de bomberos para afrontar los fuegos provocados por las baterías de coches eléctricos, han incrementado aún más el dolor y la indignación por la pérdida de estos dos profesionales.

De este modo, el legado de Sergio y Jesús queda marcado por su espíritu de sacrificio, su afán didáctico e incansable dedicación recogidos en su canal de YouTube, que ahora resuenan más fuerte que nunca: «No me voy a rendir jamás. Hay que llegar al 10, hay que llegar al máximo».