El 20 de enero de 2025, una fotografía dio la vuelta al mundo: en la toma de posesión de Donald Trump, los dueños y fundadores de algunas de las empresas más relevantes del país (y del mundo) compartían asiento. Mark Zuckerberg (Meta), Jeff Bezos (Amazon), Sundar Pichai (Google) y Elon Musk (Tesla) participaban en la ceremonia de regreso del hombre que prometía una nueva edad dorada para Estados Unidos.
Algo paradójico, sin duda, dado el carácter internacional de sus empresas y las intenciones nunca ocultas del nuevo presidente americano de moldear y rediseñar el comercio global con (sus) medidas y aranceles. Esta semana, Wall Street ha llegado a sufrir su peor caída en cinco años; es decir, un desplome equivalente a la interrupción que supuso la pandemia de Covid-19. La política arancelaria de Trump se ha dirigido con especial intensidad a la región asiática, donde se ubican muchos países socios directos de los gigantes americanos. Las pérdidas en Wall Street no han sido mínimas, y las empresas de los protagonistas de la fotografía han acaparado los titulares más negativos. Tanto es así, que las cuatro empresas (Tesla, Amazon, Meta y Alphabet) acumulan pérdidas que rozan los 2,04 billones de dólares.
La evolución de los daños empresariales comienza por la izquierda. Mark Zuckerberg, dueño de Facebook, Instagram y WhatsApp, y el motivo por el que aparece en este texto: CEO de Meta. Pese a sus desavenencias con Trump (al que eliminó de sus plataformas en 2021), ambos firmaron la paz de cara a la nueva época económica del país. La compañía, miembro de los llamados Siete Magníficos, acumulaba un crecimiento interanual de su capitalización del 59,80% antes de la toma de esa foto (cerca de 580.179 millones de dólares). Unos beneficios que ahora, con la presente crisis bursátil, se ven reducidos: en la sesión de ayer, nueva jornada negra en Wall Street, Meta cayó un 5,02% (el día anterior lo hizo un 8,96%). Desde la toma de la fotografía con Trump, su cotización se ha reducido cerca de un 17,60% (cerca de 272.809 millones de dólares). Y según apunta la lista Bloomberg Billionaires Index, Zuckerberg ha visto evaporarse de su riqueza personal 18.600 millones de dólares en lo que va de año.
En la foto, junto a Zuckerberg, se encuentran Lauren Sánchez, y su pareja, Jeff Bezos. El CEO de Amazon, el siguiente personaje de la tecnocasta, como la definen algunos medios, sorprendió al mundo cuando apareció en la investidura del presidente, con el que tuvo discrepancias en el pasado pero al que donó cerca de un millón de dólares para el acto (y cerró un contrato para el documental sobre Melania Trump). En el año anterior al regreso de Trump, Amazon creció un 45,45% (cerca de 748.360 millones de dólares). Ahora, el gigante del retail sufre la política arancelaria de Trump, con una reducción de su capitalización del 22,87% (cerca de 547.702 millones de dólares). Amazon cerró la sesión de ayer con una caída del 10,6%.
Siguiendo a Bezos se encuentra Sundar Pichai, CEO de Google. La matriz de Google creció un 33,90%, en el año anterior al regreso de Trump, algo así como 604.867 millones de dólares. Ahora, Alphabet también forma parte de los caídos en desgracia, con pérdidas en las bolsas que en la última jornada fue del 4,5%. Desde el inicio de la guerra arancelaria, ha visto reducirse su valor un 27,6%, es decir, cerca de 615.473 millones de dólares.
Y por último, aunque no menos polémico, Elon Musk. Fundador y CEO de Tesla y SpaceX, entre varias empresas, es, hasta la fecha, parte de la Administración Trump. De hecho, en el año previo a la investidura, y cuando ya se adivinaba su protagonismo en la nueva América, el valor de las firmas de vehículos se disparó un 101%, con una suma a su capitalización del 690.078 millones de dólares. Y pese a las cifras, dentro de los Siete Magníficos la suya es la más penalizada en el devenir de los acontecimientos (que no solo implican una guerra comercial, sino también una caída de la popularidad del magnate), con un recorte en su valor que roza el 44% (602.655,2 millones de dólares).
Los Siete Magníficos, en números rojos
En la investidura de Trump, quizás no presencialmente, pero sí de forma indirecta, se encontraba Microsoft. Y es que una de las curiosidades de la toma de posesión del presidente fue la donación millonaria de las grandes tecnológicas para el evento.
Entre ellas se encontraba la compañía de Bill Gates, que aumentó su valor un 7,62% (cerca de 225.574 millones de dólares) en el año previo al regreso de Trump. Sin embargo también se ha visto penalizada en la última jornada de Wall Street, ayer, con una caída del 2,6%. En total, y desde la investidura del presidente, ha perdido un 16,09% de su cotización (cerca de 512.892 millones de dólares).
Otro de sus compañeros del club de los Siete Magníficos y también ausente en la fotografía, es Apple. Este gigante ha protagonizado el batacazo de Wall Street en las últimas jornadas, al basar gran parte de su producción de dispositivos en Asia, donde Trump ha dirigido sus aranceles más graves. Y si bien en el año previo a la investidura de Trump consiguió crecer un 20% (alrededor de 583.984 millones de euros), en los meses posteriores, la crisis arancelaria le ha hecho perder un 18,09%, cerca de 632.320 millones de dólares. En la sesión de ayer cedía un 12%, siendo una de las peores caídas dentro del Nasdaq tecnológico.
También dentro de las Siete Magníficas, la firma tecnológica Nvidia (que protagonizó la reciente crisis de Deepseek), no ha podido escapar a un nuevo crac. El valor de la fabricante de hardware y software alcanzó una velocidad vertiginosa en el año antes de la investidura de Trump, multiplicando su valor un 131,48% (superando los 1.908 millones de dólares). Ayer se vio penalizada con un recorte del 13,6%, otra de las caídas más graves de la sesión bursátil en Wall Street. En total, y desde la llegada de Trump, ha visto recortarse su valor un 31,49% (que puede traducirse en 1,05 billones de dólares.
La foto sale cara: con fecha de partida en esa investidura de Trump, los Siete Magníficos ya acumulan pérdidas de más de 4,2 billones de dólares.