La crisis de los alquileres se ha extendido por toda Europa pero en ningún lugar los precios suben tanto como en las grandes ciudades españolas. El encarecimiento de las rentas en los últimos años en el Viejo Continente parece que empieza a tocar techo, pero no ocurre lo mismo en lugares como Madrid, Barcelona o Valencia, donde el arrendamiento de habitaciones y estudios se incrementa al mayor ritmo de toda la región.
A nivel medio, el precio del alquiler de habitaciones experimentó un aumento interanual del 2,2% a nivel europeo, según el índice internacional de alquileres de HousingAnywhere del primer trimestre de 2025 al que ha tenido acceso EL MUNDO. Sin embargo, los incrementos en Madrid y Valencia se situaron en el 7,3% y 6,7%, respectivamente, tan solo superadas por Roma (7,5%). De esta forma, en la capital madrileña, el precio medio que se paga ya alcanza los 590 euros, mientras que en la ciudad valenciana se sitúa en 400 euros mensuales.
Hay grandes urbes en los que la renta es mayor, como muestra el caso de Ámsterdam, donde se pagan 971 euros al mes por arrendar una habitación, La Haya (900 euros) o Hamburgo y Róterdam, que alcanzan los 850 euros. En Barcelona, la media se sitúa en 625 euros, con una subida del 1,5% en el último año.
En el otro extremo se sitúan ciudades como Berlín, donde la crisis de los últimos años empieza a doblegar el precio de los alquileres medios. De hecho, atendiendo a los datos de HousingAnywhere, en la capital alemana las rentas de las habitaciones retrocedieron un 4,3% en el primer trimestre del año, frente al -3,2% de Stuttgart, el -3% de Budapest, el -2,9% de Fráncfort o el -2% de Lisboa.
El esquema se repite cuando se trata del alquiler de estudios. El precio de arrendamiento aumentó un 3,7% de media en toda Europa, pero de nuevo las ciudades españolas -junto con las italianas- registraron las mayores subidas entre enero y marzo. Si bien fue Florencia la localidad que registró un encarecimiento más pronunciado, con un 14,3%, no se quedaron muy atrás Valencia, con un 12,6%, Madrid, con un 11,1%, y Barcelona, con un 9,5%. De este modo, alquilar un estudio amueblado en actualmente cuesta 900 euros en Valencia, 1.100 euros en Madrid y 1.150 euros en Barcelona.
En esta categoría se analizaron menos ciudades debido a la escasez de este tipo de propiedad, especialmente en las ciudades holandesas. El precio más alto del alquiler de un estudio se registró en Múnich (1.457 euros) y Hamburgo (1.430 euros), mientras que las opciones más económicas se encontraron en Budapest (650 euros) y Turín (710 euros).
¿A qué se debe esa divergencia entre las subidas en España y el Viejo Continente? ¿Por qué suben más los precios en las grandes ciudades españolas? Según explica Carlos Amigo, regional manager en España de HousingAnywhere, "las ciudades españolas son un gran atractivo para los estudiantes y jóvenes profesionales en búsqueda de nuevas oportunidades. Tanto para los españoles que se mueven dentro del país, como para los internacionales, las grandes urbes del país ofrecen un balance excepcional entre oportunidades de estudios y laborales y un clima y estilo de vida relajados. La demanda de alquiler crece en España, mientras la oferta de vivienda residencial es limitada, lo que ejerce presión sobre los precios y genera una gran competencia para obtener una habitación". En su opinión, "es posible que todavía quede espacio para subidas de precio en España, pero esperamos que en los próximos meses nos llegue la tendencia europea a la estabilización".
De hecho, esa estabilización de las subidas de precios del alquiler en general es la otra gran conclusión del estudio de la plataforma. Según sus datos, en el primer trimestre del año los precios se incrementaron de media un 0,8% en Europa, un porcentaje muy por debajo del 3,1% del trimestre anterior, del 3,8% que subieron en el primer trimestre de 2024 y más aún del 11,9% del mismo periodo de 2023.
Buena parte de ese frenazo se explica por la tendencia en el arrendamiento de apartamentos, que han visto retroceder un 2,9% sus rentas mensuales, frente al crecimiento del 2,2% que de media experimentaron las habitaciones en todo el continente o el 3,7% que subieron los estudios.
"El mercado del alquiler está ofreciendo un ligero alivio temporal a los inquilinos tras años de constantes subidas de precio", afirma Antonio Intini, CEO de HousingAnywhere. "Sin embargo, aunque ahora los precios se estabilicen, el futuro sigue siendo desafiante. Las ciudades de Europa se enfrentan a la escasez de oferta de vivienda residencial, lo que deja a los inquilinos con opciones limitadas y una intensa competencia por encontrar el hogar que desean. Aún queda un largo camino por recorrer hasta que los inquilinos noten una mejora real en la asequibilidad de la vivienda".
Para Carlos Amigo, no hay una única razón que explique la ralentización en el encarecimiento. "Los movimientos de precios en el sector de la vivienda responden a un gran número de factores interrelacionados: oferta, demanda, precios en otros sectores, regulaciones... Es difícil señalar hacia una única causa, pero en esta ocasión nos cuestionamos si los inquilinos en Europa, simplemente, no pueden absorber más subidas de precio", apunta.
A pesar de esta estabilización, el experto señala que "la asequibilidad de la vivienda sigue siendo una gran problemática para la mayoría de las grandes ciudades de Europa. Los inquilinos se enfrentan a precios mucho más altos que hace unos años, mientras hay mucha competencia a causa de una creciente demanda y una oferta reducida en muchas ciudades".